Onward (Pixar, 2020) coloca en el centro de su historia un conflicto entre dos hermanos. Ese punto de partida permite que la película funcione en dos niveles: como relato capaz de avanzar mediante objetivos y obstáculos, y como exploración de una relación familiar con un trasfondo emocional más maduro de lo que podría parecer.
Esta Brico Crítica —la primera del canal dedicada a una película de animación— se divide en tres bloques: crítica sin spoilers, comentario con spoilers y análisis técnico. En este artículo nos centraremos en sus ideas principales y en las herramientas cinematográficas que propone estudiar, sin convertirlo en una transcripción del vídeo.
Una película sostenida por la relación entre dos hermanos
El principal interés de Onward no reside únicamente en aquello que sus personajes quieren conseguir, sino en cómo ese objetivo pone a prueba su relación. Los dos hermanos no son piezas intercambiables dentro de la aventura: sus diferencias, necesidades y formas de enfrentarse a los problemas son el motor del conflicto.
Esta distinción es importante. En una película podemos encontrar un conflicto externo —la misión visible que hace avanzar la acción— y otro interno o emocional. El primero responde a preguntas como «¿lo conseguirán?» o «¿qué obstáculo aparecerá ahora?». El segundo plantea cuestiones menos evidentes: «¿qué necesita comprender este personaje?» o «¿cómo cambiará su relación con los demás?».
Cuando ambos niveles están bien conectados, la aventura deja de ser una sucesión de incidentes. Cada dificultad puede revelar algo sobre los protagonistas, obligarlos a tomar decisiones y modificar la manera en que se ven mutuamente. Por eso el conflicto fraternal de Onward resulta tan relevante: no es un adorno sentimental añadido a la trama, sino la base sobre la que la película construye su recorrido.
Crítica sin spoilers: emoción y claridad narrativa
Sin entrar en acontecimientos concretos, la película destaca por apostar por un conflicto central reconocible. La relación entre hermanos permite abordar emociones cercanas sin renunciar al ritmo de una producción de Pixar. El espectador puede seguir la misión principal, pero también percibir que lo verdaderamente decisivo se encuentra en el vínculo entre los personajes.
Este tipo de planteamiento suele ser especialmente eficaz en animación familiar. Una persona puede acercarse a la película por la aventura, el humor o el espectáculo visual, mientras otra se queda con las implicaciones emocionales. No significa que existan dos películas separadas, una para niños y otra para adultos. La misma historia admite diferentes grados de lectura.
También conviene recordar que analizar cine de animación no consiste solamente en valorar su acabado visual. La puesta en escena, el montaje, la escritura de personajes y la organización dramática cumplen funciones similares a las de cualquier película. Que los personajes hayan sido animados no elimina las decisiones de dirección y guion que hay detrás de cada secuencia.
La parte con spoilers: mirar más allá del resultado
El bloque con spoilers del vídeo permite hablar de la evolución de los personajes y del significado que adquiere el desenlace. Al analizar una película después de verla, la pregunta interesante no es solo qué ocurre al final. También importa cómo se ha preparado ese resultado y qué nos obliga a reinterpretar.
En una historia centrada en dos hermanos, el desenlace debe leerse atendiendo al camino compartido. Las decisiones finales cobran fuerza cuando recuperan tensiones, gestos o necesidades planteadas anteriormente. El análisis narrativo consiste precisamente en observar esas conexiones: qué información se ofrece, cuándo aparece y de qué manera termina adquiriendo un sentido mayor.
Por eso los spoilers pueden ser útiles para la crítica. Conocer el destino de la historia permite examinar su arquitectura completa. No se trata de destripar por destripar, sino de entender por qué determinados momentos funcionan y cómo la película dirige nuestra atención hasta ellos.
Tres recursos técnicos para entender Onward
La estructura en tres actos
La estructura en tres actos es una forma sencilla de describir la organización de muchas historias. No es una fórmula matemática ni una obligación, sino un mapa útil para reconocer cómo cambia la narración.
En el primer acto se presenta la situación inicial: conocemos a los personajes, su entorno y aquello que les falta o desean. Un acontecimiento rompe la normalidad y pone la historia en marcha. El segundo acto desarrolla el viaje mediante obstáculos, decisiones y consecuencias. Normalmente es la parte más extensa y aquella en la que las relaciones se complican. El tercer acto concentra la resolución: los conflictos llegan a su punto decisivo y comprobamos qué han aprendido —o no— los protagonistas.
Aplicada a Onward, esta herramienta ayuda a distinguir entre el objetivo que activa la aventura y el proceso emocional vivido por los hermanos. La estructura no solo ordena acontecimientos; también distribuye la transformación de los personajes. Un giro funciona mejor cuando modifica la misión y, al mismo tiempo, afecta a su relación.
El MacGuffin: aquello que pone a todos en movimiento
El MacGuffin es un elemento que impulsa la acción porque los personajes lo buscan, lo necesitan o intentan protegerlo. Puede tratarse de un objeto, una información o cualquier meta concreta. Su importancia no depende tanto de lo que sea en sí mismo como de las acciones que provoca.
Dicho de otro modo: el MacGuffin proporciona dirección. Hace que los personajes salgan de su situación inicial, se encuentren con obstáculos y tomen decisiones. Para el análisis, lo interesante es comprobar si esa búsqueda también sirve para desarrollar el conflicto emocional.
En una historia como Onward, el objetivo narrativo actúa como la vía por la que avanza la aventura. Sin embargo, el corazón de la película está en lo que sucede entre los hermanos mientras intentan alcanzarlo. El MacGuffin mueve la trama; la relación da sentido al movimiento.
El antecedente: preparar antes de resolver
El antecedente consiste en introducir previamente una información, una capacidad, un objeto o una idea que será importante más adelante. Gracias a esa preparación, una resolución puede sorprender sin parecer arbitraria.
Es el principio de «plantar» algo para recogerlo después. Si una película necesita una solución en el tercer acto, suele ser conveniente que haya establecido antes los elementos que la hacen posible. El espectador quizá no les preste demasiada atención al principio, pero puede reconocerlos cuando regresan.
Este recurso también puede utilizarse en el terreno emocional. Una actitud, una carencia o un gesto aparentemente pequeño pueden anticipar una decisión posterior. Cuando el antecedente está bien integrado, el final no aparece de la nada: completa una línea que la película llevaba tiempo construyendo.
La técnica no está separada de la emoción
Hablar de actos, MacGuffins o antecedentes puede sonar a desmontar una película como si fuera una máquina. Sin embargo, estas herramientas no sustituyen a la emoción. Sirven para comprender cómo se produce.
La estructura administra la evolución de los personajes; el MacGuffin los obliga a actuar; y los antecedentes preparan las consecuencias de esas acciones. En Onward, observar estos mecanismos permite apreciar mejor por qué la relación entre los dos hermanos ocupa el centro del relato.
Esa es también una buena forma de acercarse al cine de animación: disfrutar de la película y, después, preguntarse cómo está construida. Analizar no significa dejar de emocionarse. Significa descubrir las decisiones que hacen posible esa emoción.
Conclusión
Onward propone una aventura cuyo valor principal se encuentra en el conflicto entre dos hermanos. Su dimensión emocional y su claridad narrativa la convierten en un buen ejemplo para estudiar cómo una película puede unir trama y personajes.
La estructura en tres actos organiza el recorrido, el MacGuffin impulsa la acción y el uso del antecedente prepara las resoluciones. Pero ninguna de estas herramientas tendría demasiado interés si no estuviera al servicio de algo reconocible: una relación que cambia a medida que avanza la historia. Ahí es donde la técnica deja de ser teoría y empieza a convertirse en cine.
Ficha del vídeo
- Duración: 10:52
- Publicado en YouTube: 26 de noviembre de 2020
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