
El viaje de Montecarlo 67 continúa y acaba de alcanzar una nueva e importante parada: el cortometraje ha sido seleccionado para participar en la 32.ª edición de los Premios José María Forqué.
Los Forqué son unos de los reconocimientos más importantes de la industria audiovisual española. Organizados por EGEDA, cuentan con más de tres décadas de historia y reconocen cada año las producciones y profesionales más destacados del cine y la televisión en España. Entre sus categorías se encuentra el Premio al Mejor Cortometraje Cinematográfico.
Y ahora Montecarlo 67 forma parte de esa selección.
El jurado ya puede descubrir Montecarlo 67
En esta fase del proceso, los miembros del jurado ya pueden acceder al cortometraje a través de VEOFORQUÉ, la plataforma que EGEDA pone a disposición de los profesionales encargados del visionado de las obras participantes.
Por eso, desde Sinapsis Films queremos hacer una invitación muy especial a todos los miembros del jurado:
Si todavía no has visto Montecarlo 67, te invitamos a descubrirla.
Son apenas unos minutos de cine, pero detrás de ellos hay años de trabajo, una historia real que conecta a Chicho Ibáñez Serrador, Pilar Miró y un joven Steven Spielberg y un equipo entero que puso todo su talento y pasión al servicio de la película.
Una película que llega a los Forqué después de un recorrido extraordinario
La llegada a los Forqué supone además un nuevo capítulo en un recorrido que ha superado todas nuestras expectativas.
Montecarlo 67 comenzó su trayectoria por festivales hace unos meses y desde entonces no ha dejado de recibir reconocimientos.
Entre ellos están los 8 Premios Fugaz conseguidos en junio, que convirtieron a Montecarlo 67 en el cortometraje más premiado de la historia de estos galardones, después de haber obtenido además 13 nominaciones, récord histórico del certamen.
A estos reconocimientos se han sumado premios en festivales como FICCUE, Cachinus de Cine, 3 Cantos, ¡Cort…en! de Calahorra y otros muchos certámenes.
Pero cada premio y cada selección nos han dejado algo todavía más importante: la reacción del público.
Personas que nos cuentan que la película les ha emocionado, que les ha hecho volver a pensar en por qué empezaron a amar el cine o que simplemente han salido de una proyección con ganas de hablar sobre ella.
Ese es, para nosotros, el verdadero Efecto Montecarlo 67.

Una historia sobre el cine
Montecarlo 67 recrea una anécdota ocurrida en el Festival de Montecarlo de 1967: el encuentro entre Chicho Ibáñez Serrador, Pilar Miró y un joven Steven Spielberg.
Pero la película no pretende quedarse únicamente en aquella historia.
Habla de hacer cine, de perseguir una oportunidad, de encontrarse con las personas adecuadas en el momento adecuado y de cómo una conversación puede cambiar el rumbo de una vida.
Y quizá por eso nos hace especial ilusión que ahora pueda ser vista por los profesionales que forman parte del jurado de los Premios Forqué.

De Montecarlo a los Forqué
Cuando empezamos a hacer Montecarlo 67, nuestro objetivo era muy sencillo: hacer una película de la que pudiéramos sentirnos orgullosos y compartirla con el público.
Todo lo que ha venido después —los festivales, las salas llenas, las nominaciones, los premios y ahora esta participación en los Forqué— ha sido un regalo inesperado.
Ahora queda esperar.
Pero antes de cualquier resultado, queremos simplemente decir:
Gracias por ver nuestra película.
A todos los miembros del jurado que entren en VEOFORQUÉ y le den una oportunidad a Montecarlo 67: esperamos que disfrutéis del viaje.
Porque, al final, eso es lo que queremos que sea el cine.
Un viaje que compartimos.
